Archivo de la categoría: Estrés

¿Cómo evitar que Outlook te organice el día?

Evitar que Outlook te organice el díaLlegas a la oficina entusiasmado porque tienes el día organizado, bien en tu cabeza, en una libreta o en un sofisticado software CRM. Pasan las horas y a mitad de jornada ves que no has tachado tantas tareas como imaginabas, y te propones darte brío. Al finalizar el día estás cansado, has trabajado de lo lindo pero tu listado de tareas persiste casi como al inicio del día. ¿Te suena la situación? ¿Quién o qué ha sido el culpable? En mi opinión está claro: o el teléfono y/o el correo electrónico. Del primero hablaré en otro post, y al respecto del segundo a continuación trataré de dar algunos consejos para que no nos desmonte la planificación diaria de la jornada, dejando los detalles sobre el buen o mal uso del e-mail para otra ocasión.

1. Descargar el correo dos o tres veces al día.

Tendemos a leer los e-mails a medida que entran porque somos criaturas curiosas, pero no podemos dejar que la bandeja de entrada nos despiste en mitad de todas las tareas que nos hemos propuesto realizar en la jornada. Por eso, una buena técnica es descargar el correo puntalmente, por ejemplo a primera hora de la mañana, a mediodía y por la tarde.

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¿Cuál es tu modelo de estrés semanal?

Los que trabajamos en el “front-sales” habitualmente viajamos con frecuencia. Claro está que no viaja igual, ni en forma ni en cantidad, un “Area Sales Manager” para Europa que un técnico comercial responsable para una comunidad autónoma, por ejemplo. Pero me permito la licencia de simplificar y generalizar al hablar de viajes para no añadir tedio a este post.  A lo largo de mi carrera me he dado cuenta de que el estrés, entendido como el cansancio físico provocado por carga de trabajo, está muy relacionado con la rutina, y me considero afortunado de poder combinar trabajo de oficina y viajes de modo que rompo con la mencionada querencia y gestiono el estrés a base de cambiar las causas del mismo. O dicho de otra manera, he descubierto que a pesar de que la carga de trabajo pueda ser similar, el hecho de cambiar de tipo de estrés, por así decirlo, evita la rutina y permite gestionarlo mejor. No me malinterpretéis: disfruto de mi trabajo casi todo el tiempo, ya sea en la oficina o fuera, pero eso no quiere decir que no me canse. Seguro que entendéis perfectamente de lo que hablo si también estáis satisfechos o satisfechas con vuestra posición. Sigue leyendo